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Mateo mirando al PRD por el retrovisor del PPH

Por> Nelson Marte

Desde su nacimiento el PRD ha sido marcado por una sucesión de resonantes crisis y divisiones intestinas que han conllevado rupturas y distanciamientos entre sus principales figuras.

El último y más dilatado tramo de esas fracturas inició con la pretensión del Proyecto Presidencial Hipólito, PPH, de convertirse en una fuerza hegemónica, siendo la contrarreforma constitucional de 2002 el dato más relevante de ese propósito.

El jefe del PPH fue presidente de 2000 a 2004, ha sido candidato en tres de las cuatro últimas elecciones, y ya está en competencia para las de 2016.

Fundamentalmente esa pretensión de hegemonismo pepehachista, en un PRD abanderado de la alternabilidad democrática, ha sido la raíz y causa medular de la crisis de los últimos 12 años.

La Convención del PRD del pasado domingo, que analiza Andrés L. Mateo en el artículo que replico con estas líneas, se produce como episodio final de la división entre la dirección del partido y un PPH derrotado en los planos legal, político y el control de los organismos.

Decidido a levantar tienda aparte, el PPH intenta dejar al PRD reducido, golpeado y desacreditado, por eso el ataque violento en al menos una veintena de lugares en los que convencionaron o intentaron convencionar los perredeístas el domingo, con personajes de los subgrupos de Hipólito Mejía y Luis Abinader actuando para tratar de impedir el proceso electivo.

En sus comentarios de El Gobierno de la Mañana del jueves 17 y el lunes 21, el informado comunicador Alvaro Arvelo hijo denunció el macabro plan que tenía en programa provocar al menos 20 muertos para atribuírselos a Miguel Vargas.

Andrés L. Mateo aborda lo ocurrido en la convención del PRD como un hecho aislado de sus raíces e implicaciones, haciendo abstracción del contexto que condujo a lo que parece último episodio de la fractura.

Lamentablemente, -y me lo explico en los excesos a que puede conducir la parcialidad política- Andrés L. Mateo tira a un lado su respetado ingenio y columbra el panorama de la crisis del PRD sólo a través de las imágenes y datos que proyecta un espejo retrovisor empañado por la propaganda del PPH y sus cajas de resonancia mediática.

Eso lo lleva a un análisis en el que los árboles le impiden ver el bosque de la división que se viene formalizando en el PRD desde que el 1 de agosto de 2013, el PPH realizó en el club Los Prados una reunión paralela a la del Comité Ejecutivo Nacional del PRD, convocando una convención diferente a la celebrada el domingo.

Desde entonces el PPH viene intentando metamorfosearse primero como un movimiento denominado La Convergencia, que por las ambiciones de su bicefalía más bien debería ser llamada La Divergencia, y en un partido bajo las iniciales PRM, que llevará candidatos a competir con los del PRD en las elecciones de 2016.

A lo que fueron cientos de miles de perredeístas que votaron en la convención del pasado domingo, y otros tantos a los que con violencia se les impidió sufragar, no fue a una convención normal sino a acciones de guerra declaradas y materializadas por un PPH violento y reaccionario.

No entiendo cómo Mateo reclama democracia para un grupo que incurre en el crimen de intervenir y violentar los procesos internos de un partido al que ya no pertenece, y al que procuran destruir por todos los medios.

Es tal la distorsión de la mirada del respetado escritor, que cae en la desmesura de comparar a Miguel Vargas con el tirano Trujillo, cuando quienes merecen tal símil son los que con la contrarreforma de 2002 se encaramaron en el último vagón del tren continuista y reaccionario de Santana, Báez, Lilís, Trujillo y Balaguer

A quien el maestro de la prosa subyugante asemeja con ese grupo de reaccionarios, y a quien grita su amargura, es a un Miguel Vargas que corrigió en la Constitución el desatino histórico del PPH en 2002.

Al que expresa su amagura Andrés es a un Miguel que reclamó una reforma constitucional mediante una Constituyente, y cuando no pudo contra la mayoría mecánica del PLD, acordó mejorarla en aspectos como la prohibición de la reelección presidencial, la creación del Tribunal Constitucional, democratización de la elección del Poder Contralor y la modernización de los cuerpos armados, entre otras medidas.

A la luz de todos estos datos de la realidad, no de prejuicios, qué injustos son el juicio y la comparación de Andrés, caramba.

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