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MIGUEL VARGAS, PRESIDENTE DE SICLAC

 Apuntes sobre reformas y alianzas en busca de un modelo de desarrollo basado en el crecimiento con equidad

Me corresponde exponer en torno al tema “El compromiso social demócrata para poner fin a la pobreza y en favor de la igualdad”, focalizado en América Latina y el Caribe.

En las décadas de los setenta y los ochenta un torbellino democratizador recorrió América Latina y el Caribe desalojando del poder a dictaduras militares y otras expresiones de gobierno civiles que conculcaban derechos y prerrogativas ciudadanas.

La Internacional Socialista jugó entonces un rol estelar respaldando desde Europa a los partidos y líderes caribeños y latinoamericanos. De ese proceso surgió precisamente el Comité de la Internacional Socialista para América Latina y el Caribe, presidido por nuestro José Francisco Peña Gómez.

Willy Brandt y muchos otros dirigentes de la social democracia dieron un respaldo inolvidable a la lucha por la democracia en América Latina y el Caribe.

Hoy nos corresponde a los social demócratas y laboristas de la región  articular las alianzas y coaliciones para asumir con éxito también el nuevo reto que nos representa convertir el crecimiento económico en modelos de gobierno con desarrollo sostenible, equidad y cohesión social, uno de los propósitos que nos reúne en este Presidium.

El socialismo democrático del siglo XXI debe responder a las expectativas más sentidas  de las mayorías de nuestras poblaciones que reclaman más integración y participación en los derechos ciudadanos; así como mayor disfrute de las conquistas alcanzadas por los ciudadanos que pueblan las sociedades más desarrolladas, tanto desde el punto de vista político, como desde el social y económico.

Sin descartar la realidad histórica, geográfica y cultural de cada una de nuestras sociedades, debemos favorecer el encausamiento de las luchas de nuestros pueblos por senderos de paz que faciliten la instauración y consolidación de  ordenamientos democráticos.

  A continuación expongo mi visión y alguas propuestas focalizadas en América Latina y el Caribe.

1.         América Latina y el Caribe se encuentran en un dilema histórico. La mayoría de los países se enfrenta con barreras importantes para sostener e incrementar su crecimiento y consolidar los avances del período de bonanza que la región ha vivido hasta ahora. Los índices de crecimiento se encuentran en la mitad de los países asiáticos, alrededor de 4% interanual.

A pesar de sus dificultades actuales, los Estados Unidos y Europa pueden volver a ampliar la brecha de desarrollo con respecto a América Latina una vez que reinicien el próximo ciclo económico expansivo.

América Latina y el Caribe tienen excesiva dependencia de sus commodities; monedas apreciadas; falta de productividad relativa de sus economías y falta de competitividad internacional; burbujas en mercados inmobiliarios y de crédito al consumo que distorsionan el sistema de precios relativos y proyectan riesgos sistémicos potenciales.

2.         Las instituciones públicas son débiles y presentan democracias aún en proceso de consolidación, junto con culturas tributarias y sistemas fiscales deficientes.

3.         Después de la década pérdida de los 80, la región aprendió la necesidad de mantener prudentes políticas macroeconómicas, tanto fiscales como monetarias, las cuales permitieron en la mayoría de los países un alto grado de estabilidad económica que estimuló a su vez la inversión privada, la creación de empleo y el aumento del bienestar de cientos de millones de latinoamericanos y caribeños.

Sin embargo, existe un problema notable, expresado en que siguen existiendo millones de pobres y una inmensa desigualdad; se ha avanzado, pero no es suficiente. El crecimiento tan moderado de la mayoría de nuestros países no es suficiente para dar un salto definitivo al Primer Mundo.

 

La lucha contra la pobreza y la desigualdad.

Hay dos escenarios fundamentales y complementarios para avanzar hacia mayores niveles de equidad. En un informe de 2012 la Comisión Económica para América Latina, CEPAL, considera la aplicación de impuestos a los sectores de mayores ingresos para otorgar beneficios, como servicios sociales, a los más rezagados.

El otro sendero hacia la equidad es la “política de productividad”, generando empleos y capacidades por medio de una matriz productiva más diversificada.

Una matriz, puntualizamos para el caso de países como la República Dominicana,  con capacidad para agregar valor a nuestros productos primarios través de procesos industriales y agroindustriales, orientados a la exportación.

CEPAL señala que el espacio fiscal puede volverse más restringido si caen las tasas de crecimiento –y con ello los ingresos tributarios- con lo cual se hace más difícil mantener el consenso de la sociedad en torno al combate a la desigualdad.

Toda la dinámica es posible a partir de una articulación virtuosa entre política macroeconómica, industrial, social y el cambio estructural, que tenga base en la paridad crecimiento económico y equidad y cohesión social.

1.         Los objetivos de creación de empleo de calidad, capacitación y formación, sólo pueden ser alcanzados por un Estado ágil e inteligente en combinación con una sociedad civil dispuesta claramente a la participación organizada.

2.         El proceso de participación ciudadana tiene que ser impulsado por fuerzas políticas que las estimulen y contribuyan a su movilización. En este sentido el papel de los partidos políticos con sentido de justicia social, en particular los social-demócratas, es indispensable.

 

3.        En este sentido la conducción política, económica e intelectual de la región se ve enfrentada al siguiente dilema: o seguir creciendo en forma mediocre o realizar los grandes cambios requeridos para llegar a ser países desarrollados.

Un nuevo período de cambios: la reforma del Estado

1.         La región debe encaminarse a un nuevo período de cambios. Durante mucho tiempo se pensó que bastaba cambiar las políticas públicas para obtener los resultados deseados. Sin embargo, la experiencia ha mostrado que muchas veces buenas políticas públicas (y buenas intenciones) no bastan, porque el Estado desde el cual se formulan, implementan, controlan y evalúan, no tiene adecuadas capacidades para desarrollar esas políticas.

2.         Esto significa que debemos hacer una reforma del Estado que tienda a hacerlo más eficiente y, al mismo tiempo, más democrático. Más eficiente para tener capacidad de responder a las demandas ciudadanas y a lo que son sus deberes; más democrático para tener capacidad de escuchar esas demandas, de procesarlas y propiciar la participación ciudadana.

3.         La reforma del Estado implica una redistribución del poder en la sociedad. Propicia un mayor poder para la provincia en relación con las ciudades capitales y también propicia un mayor poder para los ciudadanos de a pie en relación con las élites dominantes de los países. Tiene el propósito de hacer las sociedades más equitativas y democráticas.

4.         Entre las transformaciones fundamentales que implica la reforma del Estado se contemplan:

a.         Modernización de los partidos políticos

b.         Descentralización de las decisiones y los recursos públicos

c.         Transformación profunda del poder judicial

d.         Transformación profunda de los congresos nacionales

e.         Reforma de las presidencias de la República

f.          Promoción de nuevos y mejores mecanismos de participación de la sociedad civil.

g.         Promoción de políticas públicas modernas en los siguientes campos:

i.          Económico

ii.         Social

iii.         Educativo

iv.        Científico y tecnológico

v.         Cultural

h.         Desarrollar los mecanismos para una mayor transparencia a través de:

i.          Mejoras institucionales de los organismos contralores

ii.         Activa participación ciudadana organizada

 

5.         La reforma del Estado es también la reforma de la sociedad porque implica acercar el Estado al ciudadano y potenciar el poder que éste debe tener y ejercer.

6.         Una visión integral de esta naturaleza implica una amplia participación de fuerzas políticas y sociales para vencer las resistencias de las visiones tradicionales, del conformismo y de quienes obtienen beneficios privilegiados de una situación de desigualdad e injusticia social.

 

La Gran Alianza

1.         Para avanzar en un programa de cambios fundamentales en América Latina y el Caribe es indispensable forjar una Gran Alianza Nacional/Acuerdo/Concertación en cada país, comprometida las reformas indispensables y con la limitación de privilegios excesivos.

2.         Esa Gran Alianza se construye a través de la Consulta y la Participación de la ciudadanía, para lo cual el papel de los partidos políticos es indispensable.

a.         La consulta para escuchar demandas y propuestas

b.         La participación porque nada se podrá hacer ni ahora ni en el gobierno sin la participación de la gente en defensa de sus intereses

c.         El acuerdo, alianza o concertación porque cada país hay que construirlo entre todos los sectores, sin sectarismos ni exclusiones.

La reforma de los partidos

1.         Los partidos y, en particular, los socialdemócratas deben ser los promotores de la Gran Alianza Nacional y de la Reforma del Estado.

2.         Para convertirse en uno de los ejes fundamentales de promoción del cambio, los partidos tienen que cambiar en varios sentidos:

 

a.         Abrirse a sectores tradicionalmente alejados de la vida política partidista

b.         Promover la participación de los jóvenes, mujeres, indígenas, grupos sexodiversos, y otros sectores tradicionalmente no incluidos o no incluidos de modo integral.

c.         Promover (allí donde nos loa haya, cono es el caso de mi país) la vigencia de sistemas electorales transparentes y equitativos.

d.         Impulsar la democratización interna para evitar cargos vitalicios y promover el ascenso de nuevas generaciones dirigentes.

e.         Auspiciar el debate ideológico, en particular sobre los temas del Estado, la pobreza, la cooperación latinoamericana y caribeña, y la lucha contra flagelos comunes como el crimen organizado, el narcotráfico, la trata de personas, la explotación del trabajo infantil, entre otros.

f.          Estimular la formación de los jóvenes a través de escuelas de cuadros y de intercambios internacionales entre organizaciones hermanas.

g.         Ser factores activos en la promoción de la transparencia y en la lucha contra la corrupción, uno de los principales factores que minan la credibilidad de la política y en los políticos.

 Una propuesta

1.         Crear un Centro de Pensamiento de América Latina  y el Caribe con el objetivo es generar una nueva propuesta para el desarrollo de la región, mediante la incorporación de intelectuales y políticos que tengan el interés y la posibilidad de participar.

2.         Ofrecer a la República Dominicana como la sede de ese Centro.

Designar un grupo para estudiar una propuesta que presentaremos oportunamente.

Nueva York, sede de la ONU, 26 de septiembre, 2013

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